jueves, 29 de noviembre de 2007

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Preámbulo: Soy una “cosa” tan obvia que ya no puedo existir. De hecho, no existo, ni modo.

Pero remontémonos a los orígenes, en cinco pasos clave:

1>> La fenomenología de la charla doméstica:

A finales de un mes indeterminado de 2005, se produjo “una reunión doméstica virtual”, aunque totalmente efectiva, de las dos células textuales de Toulouse y Valencia. Aglomeraciones pluricelulares de pervertidos textuales transnacionales que configuraron la Iª Internacional de la Perversión Textual (abreviada a partir de ahora InPeTe), más conocida como Máquina Textual Deseante o Máquina, a secas.

2>>La manifestación como principio constituyente.

Rondando los primeros días de Mayo de 2005, y gracias al esfuerzo conjunto de las células textuales –repito, Toulouse-Valencia-, se produce la primera manifestación física de la colección Nómada en Barcelona: “…Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotras…”. Lo que quiere decir que se distribuyeron 1.000 ejemplares gratuitos de un Pasaportes a-Visado a través de un dispositivo denominado “La Fábrica de Papeles” (un carrito de la compra que echaba humo y que hacía las veces de oficina móvil).

3>>Azar bibliográfico vs. Lógica newtoniana

A mediados de Noviembre de 2005 se encadenaron involuntariamente un sinfín de colaboraciones en el estado Español. La Máquina crecería con las células saladas y enchiladas de México DF (Pulpalindo Cells), y su participación en “la Otra Campaña” (promovida por el EZLN), etc... Un informe, otro informe, tres informes y poco después, la célula pesimista de Lisboa se sumaría a la InPeTe, contribuyendo irremediablemente a la mirada decadente, y por momentos melancólica, que impera sobre la Middel Age europea.

Como Interventora Artística (IA, a partir de ahora) la Máquina desalojó un total de 78.321 libros de texto para niños. Retiró 14.000 recetarios de cocina y los patentó como protocolos industriales para sufragar su causa. Cambió de estante 3.967 ensayos de filosofía de la sección “Clásica y contemporánea” a la sección de “Monografías sobre deporte”. Hizo lo mismo con el estante de filosofía oriental, pero esta vez lo traspasó al estante de las guías Lonley Planet. Y así siguió con su auditoría y utilizó 53.785 revistas del corazón como cucuruchos para chapulines. Unas 2.864 librerías compra-venta, bibliotecas públicas y mercadillos varios se vieron afectados por estas medidas. También llevó acabo alguna acción que después consideró de mal gusto. Como por ejemplo donar 2.312 catálogos fotográficos Taschen a organizaciones de invidentes. Depositar sin previo aviso 18.769 ediciones de bolsillo, cuerpo de letra 9 (familia tipográfica Garamond) en las salas de “recreo” de unas 137 residencias de ancianos de todo el país. Porque un libro, una revista, un periódico tienen el valor de uso de un libro, una revista, un periódico. Si se usan para otra cosa dejan de ser libros. Y se transforman, por ejemplo, en armas arrojadizas según gramajes.

4>>Receta para ser un Blade Runner (modelo Nexus 6).

La Máquina hizo todo esto, sin jamás destruir un libro. Salvo dos sanas excepciones previas a su disolución en Noviembre de 2007. Las explicaremos en orden cronológico inverso.
Primera excepción: “El día de los difuntos” (México DF, 2 de Noviembre de 2007),
Segunda excepción: “Víspera del solsticio de verano en el hemisferio Norte” (noche del 23 al 24 de Junio de 2006, en Barcelona. Es decir, Sant Joan).

La receta consiste en:
-Unas ramas secas,
-Un mechero con seguro anti-bebes
-Papel de periódico: el satinado, no, el otro,
-Y un ejemplar de la Constitución del país donde residas actualmente.
Por último, prepara un hermoso globo aerostático de papel maché y fino alambre para que lo puedan ver tus vecinos y déjalo que suba con una térmica ascendente hasta que todo se pegue fuego. Algo tan sencillo y desespiritualizado como lo que hace Random House Mondadori con los libros que le sobran –porque no los puede vender a precio de saldo-, no puede ser perjudicial para nadie.
[Pueden utilizar biomasa combustible de cualquier otra índole, siempre y cuando puedan asegurar una combustión controlada. “…Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión…”]

5>> Conclusión auto-disipativa.

En definitiva, Anagal, como IA (Interventora Artística) no ha sido más que una firma que la InPete (la 1ª Internacional de la Perversión Textual, es decir, la Máquina Textual Deseante o Máquina, a secas) ha colocado en algunos de sus artefactos textuales –distribuyendo a quién ha querido la plantilla de la colección Nómada-. Algunos artefactos fueron incluidos en el catálogo de la Máquina; otros no. Queda más que claro que cuando opera la auto-replicación el código textual toma total autonomía.

Como consecuencia última, nos queda claro que “la firma” se ha vuelto “el artefacto” y que por lo tanto la Máquina ya no tiene necesidad de existir. Del mismo modo, da por acabada la versión física en papel de sus artefactos y procede a una alegre y programada auto-destrucción, la suya propia. Nada impide que se reconfiguren los datos y que la Máquina vuelva a aparecer con otro propósito, otra manifestación. La célula textual del DF, mantendrá durante algún tiempo su actividad insustancial, con el fin de colocar aquí pasadas y futuras ediciones digitales firmadas como Anagal, si la situación lo requiere, así como por motivos de actualización del correspondiente catálogo.

Poco más, repito. Resulta inútil, qué digo, muy inútil pensar que esto es una editorial. Porque esto no son libros. Son artefactos que llevan el mismo nombre. Son cajas de galletas danesas. Nuestro mapa no es nuestro territorio.


La Máquina, 29 de noviembre de 2007. México DF.


Nota: [Esta versión de la nota máquinica de finalización de proceso es la versión obtenida a través del programa de triturado común. Para un completo conocimiento de las diferentes versiones vomitadas por la Máquina siempre se puede consultar el informe descargable aquí.]

2 comentarios:

Unknown dijo...

¿Hay algún CAP de guardia?

Gracias

Unknown dijo...

... o un CAP de campaña